Hace unos meses decidí comprarme una cámara compacta “todoterreno” para los viajes, una “allroad” que pudiera sacar fotos en cualquier condición.
Me aconsejaron la µ 770 SW de Olympus, una cámara dura, resistente a los golpes (caídas de 1,5m), a la presión (hasta 100kg) y al frío (-10ºC), y sobre todo, sumergible hasta 10m. Con estas especificaciones me pareció la opción perfecta y fiable para los viajes y deportes que otra cámara no soportaría.
Evidentemente, no he llevado la cámara al límite de sus especificaciones, todo lo contrario, la he “mimado” siempre que la he utilizado aunque haya sido en condiciones duras.
La semana pasada buceando y con la cámara metida en su carcasa subacuática de Olympus, a media inmersión se le apagó la pantalla, pude comprobar que se encendía y se apagaba y que sacaba fotos, pero no se encendía la pantalla de ninguna manera. En un principio pensé que se abría metido agua dentro de la carcasa y que por la presión se abría inundado el interior, pero al salir del agua pude comprobar que la cámara estaba seca.
Hice de todo, le quité la batería, y la tarjeta, la cerré bien y la metí en agua dulce, pero nada funcionó y la pantalla seguía sin encenderse.
Seguí utilizando la cámara durante una semana sin pantalla y al cabo de dos días sin utilizarla volvió a funcionar. A ver cómo reclamo a Olympus que la cámara no funcionó durante una semana, si ahora funciona.
Voy a actualizarle el firmware y cruzar los dedos para que no vuelva a pasar.




